miércoles, 20 de noviembre de 2013

El curso
En un futuro no muy lejano en un piso situado a las afueras de la ciudad de A Coruña vivía Martin Fr. Martin vivía con su esposa y dos hijos  en un piso alquilado, Martín llevaba 4 años sin encontrar trabajo. Ayer le había llegado una carta citándole para participar en un curso de "manipulación de clientela con fines exclusivamente lucrativos", un título algo enigmático la verdad, pero era algo a lo que no le concedía demasiada importancia, <cualquier cosa es preferible a quedarse en casa y sentirse inservible>.
Llegó el día se puso su mejor traje, cepillo sus viejos zapatos y estuvo en el baño peinándose, lavándose los dientes y explorando cada fragmento de su cara en busca de cualquier imperfección corregible.
Al cabo de media hora se marcho de casa y se dirigió adonde le habían citado.
En la carta que le habían enviado se detallaba con claridad la ubicación de la sala en la que iba tener lugar la entrevista.
Cuando al fin la encontró estaba sudando y su cara había perdido el rictus de serenidad que tanto esfuerzo le había costado obtener.
-¿Se puede?
-Sí por favor-contestó una voz al otro lado de la puerta. Al otro lado había una mujer de unos 40 años.
-Busco información sobre este curso le enseño la carta.
-Sí en efecto es aquí. Bueno ahora le explico. Verá, este curso es una modalidad experimental, está subvencionado por el fondo GIC de la Unión Europea.Su objeto-hizo una pausa-es enseñar a estafar. El primer bloque del curso muestra las modalidades más simples de estafa: el timo de la estampita, el tocomocho,… 
-¿Pero que me está contando?-respondió airado Martín. Se levantó de la silla y se dirigió a la puerta.
-Espere.Reflexione,usted lleva 3 años en el paro, ya no es joven, esta puede ser su última oportunidad de encontrar trabajo. Con este curso puede establecerse por su cuenta y cotizar a la Seguridad Social.
Aquello le trastornó profundamente, en un segundo pasaron por su mente las caras de su mujer y sus hijos,
Martín se sentó, se secó las gotas de sudor que recorrían su rostro con el pañuelo de tela que guardaba en su pantalón

-¿Cuándo empiezo?

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