A masterpiece.
Día 1 jueves 7 de octubre.
Hoy he escrito mi mejor relato se llama "el sueño
imposible" todos me miran con arrobo y admiración ¡me encanta!
Voy a tomar un café con leche con mis compañeros de taller y
con mi profesora, quiero recrearme en mi éxito artístico.
-La semana que viene chicos, tendremos un nuevo alumno, se llama
Pedro Sánchez.
Me es indiferente, soy un ser superior. La conversación prosigue
intranscendente, Jesús García nos habla de sus hazañas de submarinismo ¡cuánto
me aburre!, hay risas, gestos de asentimiento, <<ánimo, sólo unos minutos
más y podrás largarte>>.
Vuelvo a casa , repaso una y otra vez mis errores
gramaticales y de estilo, no se pueden volver a repetir. "Voy a
comer" se debe colocar la preposición "a" después del verbo ir
sólo si a continuación tenemos otro verbo; "hablar" debe ir en
pasado, no en presente para que el texto tenga lógica, recito estos dos mantras
tres veces.
Día 2 Jueves 14 de octubre.
-Hola chicos, os presentó a
nuestro nuevo compañero Pedro Sánchez, estudia actualmente en la UNED
psicología y es, además, licenciado en filología inglesa. Tiene veinticinco
años y le gusta el baloncesto y la natación. Ha viajado por toda Europa en
interraíl con unos amigos y recientemente ha estado en México.
Ya he empezado a odiarlo, tal vez sea su cara de
universitario postadolescente, con sus gafas metalizadas y su ropita de niño
"bien", he empezado a odiarlo desde el momento en el que devuelve a
la profesora una sonrisa, falsa -Gracias, Elena, por la presentación, no me la merezco…
Me gusta escribir, es un hobby que tengo desde hace años y me gustaría
perfeccionarlo. Estoy aquí para aprender.
<<¡Uff este curso se me va a hacer muy largo!>>
-Hoy haremos un ejercicio sencillito, se llama binomio fantástico
consiste en juntar dos palabras-hace el gesto de la uve con dos dedos- en
apariencia contrapuesta para crear un texto a partir de ellas ¿Lo habéis
entendido? Nadie dice nada, señal de que cada uno va a hacer lo que le salga
del lápiz, excepto yo que ya he empezado, antes de que ella proponga comenzar a
escribir.
Esta es mi especialidad, no se me puede escapar, escribo
rápido, en cinco minutos ya he acabado el primer borrador. Leo en voz baja todo
el texto, corrijo. 2º corrección 3º corrección. Ya está, he acabado. "La
casa puente", antes de que nadie se ofrezca voluntario lo leo para toda la
clase. Cuando acabo de leer espero con los brazos cruzados las reacciones de
mis compañeros.
Julián el viejo indiferente con su pelo largo estilo hippie
de los sesenta no dice nada, está en su mundo, como siempre, a veces se marcha
de clase sin mediar palabra. Me mira con sus ojos vidriosos, y emite un ligero
soplido, puedo oler desde aquí su aliento alcoholico-¡qué asco de hombre!.-
Isabel García sonríe
y aplaude un poquito (más por compromiso que por otra cosa). Isabel es la
"típica "ama de casa pulcra y amante de la calceta frente al fogón de
la chimenea, sus cuentos son
insoportables(amor-sonrisa de un niño-nostalgia son las tres ideas que repite de una manera u
otra en sus textos)
Jesús García, tampoco aplaude. Nuestro aventurero de ciudad,
por supuesto "sus hazañas" son espectaculares, envidiables y todo lo
demás, sólo que yo no me las creo. Para mí es un embustero profesional que no
ha salido de la ciudad en su puta vida y viene aquí a contarnos sus milongas,
pero que le vamos hacer, este mundo está lleno de farsantes y libros de
autoayuda, no hay nada nuevo bajo el sol.
Hay aplausos de los demás, la profesora me felicita.
Luego se retoma la lectura, no prestó demasiada atención,
como siempre finjo escuchar con atención todo lo que leen, aplaudo de forma
mecánica.
Le toca a Pedro Sánchez, tengo curiosidad por escuchar su
binomio fantástico.
-Pedro ¿cómo se llama tu relato?
-"Árbol -zueco".
-Lee por favor, en voz alta para que todos te oigamos.
-Erase un árbol encerrado en una cápsula del tiempo…-<<¡qué
dicción! ¡qué entonación más elegante!>>, mueve los brazos para dar más
énfasis a la narración-…cuando las hojas dejaron de crecer el pueblo jamás
volvió a ser el mismo.
Delicioso, el eco de
su dulce voz se mantiene en el aire, mis oidos no pueden despegarse de su voz,
¿realmente se puede escribir con tal magnificencia?
Todos le aplauden: Jesús García, Mercedes Sierra la psicoanalista
aficionada a la pintura, Charo Pérez la ferviente admiradora de Maupassant, Fermín
Gutiérrez aficionado al teatro, actor en
sus ratos libres, Isabel Pérez que llora como si su madre se hubiese muerto, y
yo.
El odio me corroe, esto no volverá a pasar.
Día 3 jueves 21 de octubre.
Hoy voy a ganar. Para ello he decidido ,empezando por este
diario para así obligarme a registrar todo, no voy a omitir nada de lo que me
pasé desde este mismo momento, después de este punto y seguido.
Bien, me levantó a las siete de la mañana, hace frío, me
cuesta abrir los ojos, cuando ya me levantó son las ocho menos veinticinco.
Enciendo la luz y preparo la ropa, luego me meto en la ducha,
el agua no sale muy caliente, empiezo a dar botecitos mientras me agarro con
fuerza el cuerpo, no quiero que me coja el frío.
A las ocho y media de la mañana ya he desayunado, leche con
cereales y un par de tostadas con mantequilla. Ordeno las estanterías, tengo
aproximadamente unos cincuenta y cuatro libros de los que diez son obras de
consulta, el resto son novelas.
En la pared hay una copia de un cuadro de Goya "Saturno
devorando a sus hijos", una cómoda y un armario ropero.
Espero sentado en el salón, el nuevo ambientador desprende
un olor agradable, me recuerda a a los picnics en la playa con mi madre y mis
dos hermanas, casi puedo sentir de nuevo la arena rozando mis pies desnudos y
el sonido del mar, miró el reloj ya han pasado tres cuartos de hora, no quiero
levantarme.
A las diez y cuarto me voy al taller de escritura, hoy he
llegado tarde, soy el último en aparecer.
Aún no ha comenzado la clase, Jesús García está hurgándose
la nariz, debe pensar que nadie le ve, Mercedes Sierra está en otro mundo, como
siempre, dice frases inconexas, sin ningún sentido, Isabel Pérez nos habla por
quincuagésima cuarta vez de su hijo que vive en Caracas y Fermín Gutiérrez no
hace nada, sospecho que estará haciendo algún ejercicio de introspección
teatral para interpretar a una momia de Egipto, quizás.
Empieza la clase.
-Hoy chicos vamos a hacer un ejercicio nuevo, no sé si
habéis oído hablar del trinomio fantástico.
Primero debéis escoger veinticuatro palabras al azar luego emparejadlas y
escribid la primera que os sugiera la unión y así sucesivamente hasta que
finalmente sólo queden tres palabras. Con esas tres palabras deberéis escribir
un texto, os doy veinte minutos.
Escribo rápido, en diez minutos ya he acabado el primer
borrador. Empleo los diez minutos restantes en observar a Pedro Sánchez, no me
había dado cuenta de su presencia, ha llegado aún más tarde que yo, la
profesora le está explicando en voz baja las instrucciones del ejercicio.
Uno a uno leemos nuestros relatos, leo el mío en cuarto
lugar. Trata de un bandoneonista argentino que recuerda ,mientras interpreta
"por una cabeza", las veces que acompañaba a su padre a las apuestas
de caballos. Recibo tímidos aplausos.
Pedro Sánchez lee en último lugar su relato "el
bailarín y su doble", trata de un hombre de unos treinta y dos años que
compite con otro bailarín por el papel de Tamino el personaje principal de
"la flauta mágica" de Mozart, está podría ser su última oportunidad
de triunfar. Es aún más brillante que el cuento anterior, su ejecución
perfecta, el estilo transparente y a la vez misterioso ¿cómo lo hace?
De nuevo es vitoreado, la profesora rompe el protocolo no
escrito que no permite el contacto físico entre profesor y alumnos se acerca y abraza
con fuerza a Pedro.
He decidido matarte a ti, Pedro Sánchez, nadie se enterará
excepto nosotros dos.
Día 5 lunes 25 de octubre.
Miro al techo, está encogiendo poco a poco, no me puedo
mover. Yo estoy en mi habitación desnudo y espero con los brazos extendidos a
que el techo aplasté mi cuerpo. Se va acercando más y más, roza mi cara , y
entonces despierto.
Estoy sudando, me ducho, desayuno y salgo de casa. Para
preparar el asesinato he decidido documentarme bien. Hay tres bibliotecas en la
ciudad, a ver qué encuentro. De mi peregrinaje usando dos líneas de autobus
diferentes he encontrado cuatro libros muy interesantes: Diabólicas de Boileau
y Narjeac, el Talento de Mr Ripley de Patricia Highsmith, el Asesinato como una
de las Nobles Artes de Thomas de Quincey y un libro de Jesús Goy llamado
"la Variable Trigonómetrica del Asesinato.
Durante horas y horas me sumerjo en las mentes de terribles
asesinos, observo en detalle los planes criminales más abyectos y terribles. Ya
sé cómo hacerlo.
Día 5 jueves 28 de octubre.
Hoy deseo que la clase acabe cuanto antes. Estoy muy
nervioso, mis manos sudan como manteca derritiéndose en una sartén, sonrió, sonrió
mucho, Jesús García me mira alucinado, debe ser difícil de creer que yo sonría.
Cuando la clase acaba invito a Pedro a tomar un café, acepta
sin dudarlo.
Nos dirigimos al Buenaventura, una cafetería situada cerca
del centro comercial, quizás algo bulliciosa. Nos sentamos, él pide un café con
leche yo pido un cappuccino.
Me habla de lo aburrida que es su vida de las fiestas a las
que acude sin verdaderamente tener ganas, de sus amigos, de su anterior pareja,
de su trabajo, es contable en una importante empresa de telecomunicaciones. También
me habla de las razones por las que se ha inscrito en el taller de escritura
creativa-me lo cuenta como si escribir fuese el acto más banal de la Tierra-
para él es un pasatiempo. Mis manos han dejado de sudar. ¿Y tú a qué te
dedicas?
-Toco el arpa en la filarmónica de Viena.
Se ríe durante unos segundos, luego vuelve con naturalidad a
su pose de estudiada indiferencia.
-No está mal….la broma, disculpa tengo que ir al baño.
Aprovecho ahora para sacar un frasquito y verter
disimuladamente un líquido sobre una de las tazas.
Al poco rato regresa, emite un suave suspiro de mujercita y finge
escucharme con atención,.
-Escúchame Pedro, voy a proponerte algo diferente….seguro
que te gustará.
-¿El qué?
Una de las tazas tiene veneno, indetectable en una
autopsia-mientras lo digo situó las tazas en el medio de la mesa, los platillos
tiemblan, gotas de café se escurren. Si quieres puedes marcharte ahora.
Durante unos minutos se lo piensa, su expresión ha cambiado,
la avidez se dibuja en su cara.
-Acepto.
Él escoge primero, antes de beber le interrumpo.
-Los dos a la vez.
Él asiente con la cabeza.
Bebemos. Él suda,
yo no, estoy muy sereno.
Una gota de sudor
baja lentamente por el rostro de Pedro, cruza su nariz, luego baja por el mentón
y se disuelve en su cuello, ya han pasado cinco minutos, mi respiración se hace
más y más pesada, puedo sentir como se apaga mi corazón, puedo escuchar como
pelea por bombear,bunbun, bun….
Mis párpados se cierran pesan demasiado, me muero, es el
fin. Antes de caerme al suelo sonrío, , he conseguido con mi muerte crear la
mejor literatura, mi obra maestra.