martes, 25 de noviembre de 2014

Un cuento de ajedrez
En un parque, un joven  de ascendencia inglesa, jugaba al ajedrez. "Quiero ser el nuevo Spasky", pensaba dentro de su pequeño e hiperlógico cerebro. Era campeón de ajedrez de un torneo callejero que todos los meses se celebraba en Madrid; allí estaban los mejores jugadores de la Comunidad Autónoma y algunos jugadores de otras partes del país.  el campeón movía las piezas con la precisión de un experimentado jugador de cincuenta o sesenta años. Uno a uno iban desfilando jugadores por su tablero que eran derrotados, la mayoría, en pocos movimientos. Siempre que efectuaba un jaque mate separaba  de la cara el mechón de pelo que le caía por la frente  y a continuación ofrecía al perdedor  un apretón de manos funcionarial, seco y firme al mismo tiempo.
John o "Jota" como le llamaban en el colegio, era un joven bastante apreciado; a pesar de su sobresaliente inteligencia nunca había tenido problemas con ninguno de sus compañeros de clase, incluso era bastante popular. No tenía ningún mote, nunca sufrió ninguna burla, ningún comentario desdeñoso. Cuando respondía de manera acertada a una pregunta de los profesores era  admirado por su inteligencia. En su clase había una chica misteriosa que hacía dibujos de Jota a escondidas y los guardaba en su carpeta decorada con fotos de árboles.
Era martes, el encuentro transcurría sin sobresaltos para Jota; en media hora había despachado a unos veinte jugadores: altos, bajos, altivos, niños, adultos. Un apretón de manos y peina que te peina su  pelo.
 Eran las siete de la tarde, el sol empezaba a declinar y la mágica luz provocaba sombras extrañas debajo de los árboles. Allí cerca de uno de los robles centenarios del parque apareció un nuevo contendiente: era un niño,  Aldo Zambrini.  el más menudo de todos los contrincantes a los que se había enfrentado hasta ahora; llevaba unas gafas de armazón negras y el pelo cortado a la taza. Su padre era el famoso Giorgio Zambrini, propietario de conservas Zambrini, la conservera más importante de toda Italia. Se sentó directamente en el banco  reservado para los contendientes, sin emitir palabra alguna. Uno de sus acompañantes  efectuó la inscripción por él, Aldo portaba una cajita de color rojo lacado  y en los bolsillos de la chaqueta guardaba unos guantes de seda blancos, un lápiz y una libreta  con anotaciones.
-Me gustaría jugar con mis propias piezas- manifestó Aldo.
-Vale- respondió Jota.
Aldo abrió la cajita y sacó dos reyes ¿Blancas o negras?-preguntó.
-Blancas- respondió Jota.
La brisa se había convertido en viento y hacía temblar las piezas.
Jota comenzó con una apertura italiana. Zambrini meditó varios segundos en la respuesta; le gustaba pensar con calma  cada movimiento antes de mover pieza. Por contra Jota era impulsivo, movía las piezas violentamente, parecía buscar la intimidación del rival.
La partida se alargó más que las anteriores. Zambrini era el mejor rival al que se había enfrentado nunca. La zona donde jugaban se fue llenando de  espectadores. Pronto cada movimiento  se transformó en un acontecimiento. En una esquina había una chica  con gafas de pasta que dibujaba con precisión a los dos contendientes devorados por la multitud.
 Con un par de movimientos Zambrini había bloqueado la apertura usual de  Jota,  obstaculizando el avance de la fila central de peones  gracias a una   defensa siciliana y poco a poco iba adelantando  sus piezas.
Jaque al rey.
Jota ya no podía enrocar. Al público se le escapó un suspiro.
 Jota apartó el pelo de sus ojos y miró a su alrededor. Se fijó en  una niña de seis años que seguía el juego mientras chupaba su dedo índice y le sonrió con tristeza.
Improvisando una nueva defensa adaptada a las circunstancias Jota  pierde un peón en un intercambio de fichas. De nuevo jaque al rey.
Por ahora había logrado zafarse moviendo el rey a la esquina inferior izquierda del tablero. En una audaz jugada Jota consigue eliminar a uno de los alfiles de su contrincante. El juego se iguala.
La brisa se había transformado en viento, si seguía así habría que suspender la partida. John se había  animado, hacer tablas no era imposible. El juego continua se respira la tensión en el ambiente ¿qué pasará?, la partida se alargó en el tiempo. Ya eran las ocho y media, a Zambrini le tocó mover, en una jugada aparentemente estéril con un caballo y la reina negra Zambrini lograba hacer jaque mate definitivo.
El campeón había perdido, Zambrini empezó a saltar de un lado a otro, los espectadores lo vitoreaban, se subió a una farola y la usó como barra americana, niños de su edad lo aplaudieron como a una estrella del rap, saltó, saltó y saltó hasta que trompezó con una farola, al momento recobró la compostura y volvió a ser aquel niño tímido y reservado que se había sentado con inseguridad en el banco, luego colocó sus gafas que se habían torcido con su exhibición de júbilo y se marchó siguiendo su comitiva de admiradores.

Sólo, sentado en un banco de piedra se quedó Jota, el eficaz, la radiante promesa derrotado por un vulgar saltimbanqui, mientras en la arena se retorcía el rey blanco adormecido por el viento.

miércoles, 12 de marzo de 2014

El duplicado.
¡Traigo un envío especial para Notsuke Endo!
Dijo el cartero al entrar en la enorme oficina de Akira, la más importante empresa de manga de todo Tokio.
Una mano anónima se levantó entre la multitud de sillas y mesas.
-Soy yo.
-Aquí tiene su paquete señor Endo, firme en ese espacio que hay a la derecha.
-Muy bien, gracias y hasta luego.
Notsuke se ajustó las gafas de armazón, no se podía creer que alguien le enviará algo a él, un dibujante fantasma que escribía muchas veces por encargo de los dibujantes más importantes de la editorial, un plumilla efímero vamos.
Conforme iba abriendo el paquete le fue entrando una sensación de pavor ¿será una bomba? ¿será un paquete de ántrax?
Dentro había un pasaporte, una hoja con una lista de instrucciones, un "jingú"-un dulce típico de Osaka- y una enigmática nota. "Serás otra persona" decía.
¿Qué significa todo esto?
La primera de las instrucciones consistía en abandonar la oficina, coger un autobús y dirigirse al monte Fuji.
Abandonó la oficina, no le costó mucho tiempo decidirse<<no se darán cuenta de que me he marchado>>, el autobús llegó a Fuji en treinta minutos, bajó y se dirigió con determinación al bosque Aokighara.
Segundo paso "váyase a un lugar remoto, coloque el jingú entre los dientes y entierre su cabeza dentro de la nieve. Su doble entonces aparecerá".
Era diciembre, nevaba y hacía un frío descomunal ¿por qué? Una nueva vida, un nuevo nombre o seguir igual que siempre.
¿Qué creéis vosotros seres del bosque que debo hacer?
Y el bosque nevado respondió en silencio.
-Bien, lo haré.
Notsuke bajó la cabeza a modo de reverencia. Se arrodillo, sintió que algo caliente y pegajoso salía a borbotones de su espalda.

Con su dulce "jingú" entre los labios enterró el rostro entre la húmeda nieve.

viernes, 10 de enero de 2014

MASTERPIECE

A masterpiece.
Día 1 jueves 7 de octubre.
Hoy he escrito mi mejor relato se llama "el sueño imposible" todos me miran con arrobo y admiración ¡me encanta!
Voy a tomar un café con leche con mis compañeros de taller y con mi profesora, quiero recrearme en mi éxito artístico.
-La semana que viene chicos, tendremos un nuevo alumno, se llama Pedro Sánchez.
Me es indiferente, soy un ser superior. La conversación prosigue intranscendente, Jesús García nos habla de sus hazañas de submarinismo ¡cuánto me aburre!, hay risas, gestos de asentimiento, <<ánimo, sólo unos minutos más y podrás largarte>>.
Vuelvo a casa , repaso una y otra vez mis errores gramaticales y de estilo, no se pueden volver a repetir. "Voy a comer" se debe colocar la preposición "a" después del verbo ir sólo si a continuación tenemos otro verbo; "hablar" debe ir en pasado, no en presente para que el texto tenga lógica, recito estos dos mantras tres veces.
Día 2 Jueves 14 de octubre.
-Hola chicos, os presentó a  nuestro nuevo compañero Pedro Sánchez, estudia actualmente en la UNED psicología y es, además, licenciado en filología inglesa. Tiene veinticinco años y le gusta el baloncesto y la natación. Ha viajado por toda Europa en interraíl con unos amigos y recientemente ha estado en México.
Ya he empezado a odiarlo, tal vez sea su cara de universitario postadolescente, con sus gafas metalizadas y su ropita de niño "bien", he empezado a odiarlo desde el momento en el que devuelve a la profesora una sonrisa, falsa -Gracias, Elena, por la presentación, no me la merezco… Me gusta escribir, es un hobby que tengo desde hace años y me gustaría perfeccionarlo. Estoy aquí para aprender.
<<¡Uff este curso se me va a hacer muy largo!>>
-Hoy haremos un ejercicio sencillito, se llama binomio fantástico consiste en juntar dos palabras-hace el gesto de la uve con dos dedos- en apariencia contrapuesta para crear un texto a partir de ellas ¿Lo habéis entendido? Nadie dice nada, señal de que cada uno va a hacer lo que le salga del lápiz, excepto yo que ya he empezado, antes de que ella proponga comenzar a escribir.
Esta es mi especialidad, no se me puede escapar, escribo rápido, en cinco minutos ya he acabado el primer borrador. Leo en voz baja todo el texto, corrijo. 2º corrección 3º corrección. Ya está, he acabado. "La casa puente", antes de que nadie se ofrezca voluntario lo leo para toda la clase. Cuando acabo de leer espero con los brazos cruzados las reacciones de mis compañeros.
Julián el viejo indiferente con su pelo largo estilo hippie de los sesenta no dice nada, está en su mundo, como siempre, a veces se marcha de clase sin mediar palabra. Me mira con sus ojos vidriosos, y emite un ligero soplido, puedo oler desde aquí su aliento alcoholico-¡qué asco de hombre!.-
Isabel García  sonríe y aplaude un poquito (más por compromiso que por otra cosa). Isabel es la "típica "ama de casa pulcra y amante de la calceta frente al fogón de la chimenea, sus cuentos son  insoportables(amor-sonrisa de un niño-nostalgia  son las tres ideas que repite de una manera u otra en sus textos)
Jesús García, tampoco aplaude. Nuestro aventurero de ciudad, por supuesto "sus hazañas" son espectaculares, envidiables y todo lo demás, sólo que yo no me las creo. Para mí es un embustero profesional que no ha salido de la ciudad en su puta vida y viene aquí a contarnos sus milongas, pero que le vamos hacer, este mundo está lleno de farsantes y libros de autoayuda, no hay nada nuevo bajo el sol.
Hay aplausos de los demás, la profesora me felicita.
Luego se retoma la lectura, no prestó demasiada atención, como siempre finjo escuchar con atención todo lo que leen, aplaudo de forma mecánica.
Le toca a Pedro Sánchez, tengo curiosidad por escuchar su binomio fantástico.
-Pedro ¿cómo se llama tu relato?
-"Árbol -zueco".
-Lee por favor, en voz alta para que todos te oigamos.
-Erase un árbol encerrado en una cápsula del tiempo…-<<¡qué dicción! ¡qué entonación más elegante!>>, mueve los brazos para dar más énfasis a la narración-…cuando las hojas dejaron de crecer el pueblo jamás volvió a ser el mismo.
Delicioso,  el eco de su dulce voz se mantiene en el aire, mis oidos no pueden despegarse de su voz, ¿realmente se puede escribir con tal magnificencia?
Todos le aplauden:  Jesús García, Mercedes Sierra la psicoanalista aficionada a la pintura, Charo Pérez la ferviente admiradora de Maupassant, Fermín Gutiérrez  aficionado al teatro, actor en sus ratos libres, Isabel Pérez que llora como si su madre se hubiese muerto, y yo.
El odio me corroe, esto no volverá a pasar.
Día 3 jueves 21 de octubre.
Hoy voy a ganar. Para ello he decidido ,empezando por este diario para así obligarme a registrar todo, no voy a omitir nada de lo que me pasé desde este mismo momento, después de este punto y seguido.
Bien, me levantó a las siete de la mañana, hace frío, me cuesta abrir los ojos, cuando ya me levantó son las ocho menos veinticinco.
Enciendo la luz y preparo la ropa, luego me meto en la ducha, el agua no sale muy caliente, empiezo a dar botecitos mientras me agarro con fuerza el cuerpo, no quiero que me coja el frío.
A las ocho y media de la mañana ya he desayunado, leche con cereales y un par de tostadas con mantequilla. Ordeno las estanterías, tengo aproximadamente unos cincuenta y cuatro libros de los que diez son obras de consulta, el resto son novelas.
En la pared hay una copia de un cuadro de Goya "Saturno devorando a sus hijos", una cómoda y un armario ropero.
Espero sentado en el salón, el nuevo ambientador desprende un olor agradable, me recuerda a a los picnics en la playa con mi madre y mis dos hermanas, casi puedo sentir de nuevo la arena rozando mis pies desnudos y el sonido del mar, miró el reloj ya han pasado tres cuartos de hora, no quiero levantarme.
A las diez y cuarto me voy al taller de escritura, hoy he llegado tarde, soy el último en aparecer.
Aún no ha comenzado la clase, Jesús García está hurgándose la nariz, debe pensar que nadie le ve, Mercedes Sierra está en otro mundo, como siempre, dice frases inconexas, sin ningún sentido, Isabel Pérez nos habla por quincuagésima cuarta vez de su hijo que vive en Caracas y Fermín Gutiérrez no hace nada, sospecho que estará haciendo algún ejercicio de introspección teatral para interpretar a una momia de Egipto, quizás.
Empieza la clase.
-Hoy chicos vamos a hacer un ejercicio nuevo, no sé si habéis  oído hablar del trinomio fantástico. Primero debéis escoger veinticuatro palabras al azar luego emparejadlas y escribid la primera que os sugiera la unión y así sucesivamente hasta que finalmente sólo queden tres palabras. Con esas tres palabras deberéis escribir un texto, os doy veinte minutos.
Escribo rápido, en diez minutos ya he acabado el primer borrador. Empleo los diez minutos restantes en observar a Pedro Sánchez, no me había dado cuenta de su presencia, ha llegado aún más tarde que yo, la profesora le está explicando en voz baja las instrucciones del ejercicio.
Uno a uno leemos nuestros relatos, leo el mío en cuarto lugar. Trata de un bandoneonista argentino que recuerda ,mientras interpreta "por una cabeza", las veces que acompañaba a su padre a las apuestas de caballos. Recibo tímidos aplausos.
Pedro Sánchez lee en último lugar su relato "el bailarín y su doble", trata de un hombre de unos treinta y dos años que compite con otro bailarín por el papel de Tamino el personaje principal de "la flauta mágica" de Mozart, está podría ser su última oportunidad de triunfar. Es aún más brillante que el cuento anterior, su ejecución perfecta, el estilo transparente y a la vez misterioso ¿cómo lo hace?
De nuevo es vitoreado, la profesora rompe el protocolo no escrito que no permite el contacto físico entre profesor y alumnos se acerca y abraza con fuerza a Pedro.
He decidido matarte a ti, Pedro Sánchez, nadie se enterará excepto nosotros dos.
Día 5 lunes 25 de octubre.
Miro al techo, está encogiendo poco a poco, no me puedo mover. Yo estoy en mi habitación desnudo y espero con los brazos extendidos a que el techo aplasté mi cuerpo. Se va acercando más y más, roza mi cara , y entonces despierto.
Estoy sudando, me ducho, desayuno y salgo de casa. Para preparar el asesinato he decidido documentarme bien. Hay tres bibliotecas en la ciudad, a ver qué encuentro. De mi peregrinaje usando dos líneas de autobus diferentes he encontrado cuatro libros muy interesantes: Diabólicas de Boileau y Narjeac, el Talento de Mr Ripley de Patricia Highsmith, el Asesinato como una de las Nobles Artes de Thomas de Quincey y un libro de Jesús Goy llamado "la Variable Trigonómetrica del Asesinato.
Durante horas y horas me sumerjo en las mentes de terribles asesinos, observo en detalle los planes criminales más abyectos y terribles. Ya sé cómo hacerlo.
Día 5 jueves 28 de octubre.
Hoy deseo que la clase acabe cuanto antes. Estoy muy nervioso, mis manos sudan como manteca derritiéndose en una sartén, sonrió, sonrió mucho, Jesús García me mira alucinado, debe ser difícil de creer que yo sonría.
Cuando la clase acaba invito a Pedro a tomar un café, acepta sin dudarlo.
Nos dirigimos al Buenaventura, una cafetería situada cerca del centro comercial, quizás algo bulliciosa. Nos sentamos, él pide un café con leche yo pido un cappuccino.
Me habla de lo aburrida que es su vida de las fiestas a las que acude sin verdaderamente tener ganas, de sus amigos, de su anterior pareja, de su trabajo, es contable en una importante empresa de telecomunicaciones. También me habla de las razones por las que se ha inscrito en el taller de escritura creativa-me lo cuenta como si escribir fuese el acto más banal de la Tierra- para él es un pasatiempo. Mis manos han dejado de sudar. ¿Y tú a qué te dedicas?
-Toco el arpa en la filarmónica de Viena.
Se ríe durante unos segundos, luego vuelve con naturalidad a su pose de estudiada indiferencia.
-No está mal….la broma, disculpa tengo que ir al baño.
Aprovecho ahora para sacar un frasquito y verter disimuladamente un líquido sobre una de las tazas.
Al poco rato regresa, emite un suave suspiro de mujercita y finge escucharme con atención,.
-Escúchame Pedro, voy a proponerte algo diferente….seguro que te gustará.
-¿El qué?
Una de las tazas tiene veneno, indetectable en una autopsia-mientras lo digo situó las tazas en el medio de la mesa, los platillos tiemblan, gotas de café se escurren. Si quieres puedes marcharte ahora.
Durante unos minutos se lo piensa, su expresión ha cambiado, la avidez se dibuja en su cara.
-Acepto.
Él escoge primero, antes de beber le interrumpo.
-Los dos a la vez.
Él asiente con la cabeza.
Bebemos. Él suda, yo no, estoy muy sereno.
 Una gota de sudor baja lentamente por el rostro de Pedro, cruza su nariz, luego baja por el mentón y se disuelve en su cuello, ya han pasado cinco minutos, mi respiración se hace más y más pesada, puedo sentir como se apaga mi corazón, puedo escuchar como pelea por bombear,bunbun, bun….
Mis párpados se cierran pesan demasiado, me muero, es el fin. Antes de caerme al suelo sonrío, , he conseguido con mi muerte crear la mejor literatura, mi obra maestra.