viernes, 10 de enero de 2014

MASTERPIECE

A masterpiece.
Día 1 jueves 7 de octubre.
Hoy he escrito mi mejor relato se llama "el sueño imposible" todos me miran con arrobo y admiración ¡me encanta!
Voy a tomar un café con leche con mis compañeros de taller y con mi profesora, quiero recrearme en mi éxito artístico.
-La semana que viene chicos, tendremos un nuevo alumno, se llama Pedro Sánchez.
Me es indiferente, soy un ser superior. La conversación prosigue intranscendente, Jesús García nos habla de sus hazañas de submarinismo ¡cuánto me aburre!, hay risas, gestos de asentimiento, <<ánimo, sólo unos minutos más y podrás largarte>>.
Vuelvo a casa , repaso una y otra vez mis errores gramaticales y de estilo, no se pueden volver a repetir. "Voy a comer" se debe colocar la preposición "a" después del verbo ir sólo si a continuación tenemos otro verbo; "hablar" debe ir en pasado, no en presente para que el texto tenga lógica, recito estos dos mantras tres veces.
Día 2 Jueves 14 de octubre.
-Hola chicos, os presentó a  nuestro nuevo compañero Pedro Sánchez, estudia actualmente en la UNED psicología y es, además, licenciado en filología inglesa. Tiene veinticinco años y le gusta el baloncesto y la natación. Ha viajado por toda Europa en interraíl con unos amigos y recientemente ha estado en México.
Ya he empezado a odiarlo, tal vez sea su cara de universitario postadolescente, con sus gafas metalizadas y su ropita de niño "bien", he empezado a odiarlo desde el momento en el que devuelve a la profesora una sonrisa, falsa -Gracias, Elena, por la presentación, no me la merezco… Me gusta escribir, es un hobby que tengo desde hace años y me gustaría perfeccionarlo. Estoy aquí para aprender.
<<¡Uff este curso se me va a hacer muy largo!>>
-Hoy haremos un ejercicio sencillito, se llama binomio fantástico consiste en juntar dos palabras-hace el gesto de la uve con dos dedos- en apariencia contrapuesta para crear un texto a partir de ellas ¿Lo habéis entendido? Nadie dice nada, señal de que cada uno va a hacer lo que le salga del lápiz, excepto yo que ya he empezado, antes de que ella proponga comenzar a escribir.
Esta es mi especialidad, no se me puede escapar, escribo rápido, en cinco minutos ya he acabado el primer borrador. Leo en voz baja todo el texto, corrijo. 2º corrección 3º corrección. Ya está, he acabado. "La casa puente", antes de que nadie se ofrezca voluntario lo leo para toda la clase. Cuando acabo de leer espero con los brazos cruzados las reacciones de mis compañeros.
Julián el viejo indiferente con su pelo largo estilo hippie de los sesenta no dice nada, está en su mundo, como siempre, a veces se marcha de clase sin mediar palabra. Me mira con sus ojos vidriosos, y emite un ligero soplido, puedo oler desde aquí su aliento alcoholico-¡qué asco de hombre!.-
Isabel García  sonríe y aplaude un poquito (más por compromiso que por otra cosa). Isabel es la "típica "ama de casa pulcra y amante de la calceta frente al fogón de la chimenea, sus cuentos son  insoportables(amor-sonrisa de un niño-nostalgia  son las tres ideas que repite de una manera u otra en sus textos)
Jesús García, tampoco aplaude. Nuestro aventurero de ciudad, por supuesto "sus hazañas" son espectaculares, envidiables y todo lo demás, sólo que yo no me las creo. Para mí es un embustero profesional que no ha salido de la ciudad en su puta vida y viene aquí a contarnos sus milongas, pero que le vamos hacer, este mundo está lleno de farsantes y libros de autoayuda, no hay nada nuevo bajo el sol.
Hay aplausos de los demás, la profesora me felicita.
Luego se retoma la lectura, no prestó demasiada atención, como siempre finjo escuchar con atención todo lo que leen, aplaudo de forma mecánica.
Le toca a Pedro Sánchez, tengo curiosidad por escuchar su binomio fantástico.
-Pedro ¿cómo se llama tu relato?
-"Árbol -zueco".
-Lee por favor, en voz alta para que todos te oigamos.
-Erase un árbol encerrado en una cápsula del tiempo…-<<¡qué dicción! ¡qué entonación más elegante!>>, mueve los brazos para dar más énfasis a la narración-…cuando las hojas dejaron de crecer el pueblo jamás volvió a ser el mismo.
Delicioso,  el eco de su dulce voz se mantiene en el aire, mis oidos no pueden despegarse de su voz, ¿realmente se puede escribir con tal magnificencia?
Todos le aplauden:  Jesús García, Mercedes Sierra la psicoanalista aficionada a la pintura, Charo Pérez la ferviente admiradora de Maupassant, Fermín Gutiérrez  aficionado al teatro, actor en sus ratos libres, Isabel Pérez que llora como si su madre se hubiese muerto, y yo.
El odio me corroe, esto no volverá a pasar.
Día 3 jueves 21 de octubre.
Hoy voy a ganar. Para ello he decidido ,empezando por este diario para así obligarme a registrar todo, no voy a omitir nada de lo que me pasé desde este mismo momento, después de este punto y seguido.
Bien, me levantó a las siete de la mañana, hace frío, me cuesta abrir los ojos, cuando ya me levantó son las ocho menos veinticinco.
Enciendo la luz y preparo la ropa, luego me meto en la ducha, el agua no sale muy caliente, empiezo a dar botecitos mientras me agarro con fuerza el cuerpo, no quiero que me coja el frío.
A las ocho y media de la mañana ya he desayunado, leche con cereales y un par de tostadas con mantequilla. Ordeno las estanterías, tengo aproximadamente unos cincuenta y cuatro libros de los que diez son obras de consulta, el resto son novelas.
En la pared hay una copia de un cuadro de Goya "Saturno devorando a sus hijos", una cómoda y un armario ropero.
Espero sentado en el salón, el nuevo ambientador desprende un olor agradable, me recuerda a a los picnics en la playa con mi madre y mis dos hermanas, casi puedo sentir de nuevo la arena rozando mis pies desnudos y el sonido del mar, miró el reloj ya han pasado tres cuartos de hora, no quiero levantarme.
A las diez y cuarto me voy al taller de escritura, hoy he llegado tarde, soy el último en aparecer.
Aún no ha comenzado la clase, Jesús García está hurgándose la nariz, debe pensar que nadie le ve, Mercedes Sierra está en otro mundo, como siempre, dice frases inconexas, sin ningún sentido, Isabel Pérez nos habla por quincuagésima cuarta vez de su hijo que vive en Caracas y Fermín Gutiérrez no hace nada, sospecho que estará haciendo algún ejercicio de introspección teatral para interpretar a una momia de Egipto, quizás.
Empieza la clase.
-Hoy chicos vamos a hacer un ejercicio nuevo, no sé si habéis  oído hablar del trinomio fantástico. Primero debéis escoger veinticuatro palabras al azar luego emparejadlas y escribid la primera que os sugiera la unión y así sucesivamente hasta que finalmente sólo queden tres palabras. Con esas tres palabras deberéis escribir un texto, os doy veinte minutos.
Escribo rápido, en diez minutos ya he acabado el primer borrador. Empleo los diez minutos restantes en observar a Pedro Sánchez, no me había dado cuenta de su presencia, ha llegado aún más tarde que yo, la profesora le está explicando en voz baja las instrucciones del ejercicio.
Uno a uno leemos nuestros relatos, leo el mío en cuarto lugar. Trata de un bandoneonista argentino que recuerda ,mientras interpreta "por una cabeza", las veces que acompañaba a su padre a las apuestas de caballos. Recibo tímidos aplausos.
Pedro Sánchez lee en último lugar su relato "el bailarín y su doble", trata de un hombre de unos treinta y dos años que compite con otro bailarín por el papel de Tamino el personaje principal de "la flauta mágica" de Mozart, está podría ser su última oportunidad de triunfar. Es aún más brillante que el cuento anterior, su ejecución perfecta, el estilo transparente y a la vez misterioso ¿cómo lo hace?
De nuevo es vitoreado, la profesora rompe el protocolo no escrito que no permite el contacto físico entre profesor y alumnos se acerca y abraza con fuerza a Pedro.
He decidido matarte a ti, Pedro Sánchez, nadie se enterará excepto nosotros dos.
Día 5 lunes 25 de octubre.
Miro al techo, está encogiendo poco a poco, no me puedo mover. Yo estoy en mi habitación desnudo y espero con los brazos extendidos a que el techo aplasté mi cuerpo. Se va acercando más y más, roza mi cara , y entonces despierto.
Estoy sudando, me ducho, desayuno y salgo de casa. Para preparar el asesinato he decidido documentarme bien. Hay tres bibliotecas en la ciudad, a ver qué encuentro. De mi peregrinaje usando dos líneas de autobus diferentes he encontrado cuatro libros muy interesantes: Diabólicas de Boileau y Narjeac, el Talento de Mr Ripley de Patricia Highsmith, el Asesinato como una de las Nobles Artes de Thomas de Quincey y un libro de Jesús Goy llamado "la Variable Trigonómetrica del Asesinato.
Durante horas y horas me sumerjo en las mentes de terribles asesinos, observo en detalle los planes criminales más abyectos y terribles. Ya sé cómo hacerlo.
Día 5 jueves 28 de octubre.
Hoy deseo que la clase acabe cuanto antes. Estoy muy nervioso, mis manos sudan como manteca derritiéndose en una sartén, sonrió, sonrió mucho, Jesús García me mira alucinado, debe ser difícil de creer que yo sonría.
Cuando la clase acaba invito a Pedro a tomar un café, acepta sin dudarlo.
Nos dirigimos al Buenaventura, una cafetería situada cerca del centro comercial, quizás algo bulliciosa. Nos sentamos, él pide un café con leche yo pido un cappuccino.
Me habla de lo aburrida que es su vida de las fiestas a las que acude sin verdaderamente tener ganas, de sus amigos, de su anterior pareja, de su trabajo, es contable en una importante empresa de telecomunicaciones. También me habla de las razones por las que se ha inscrito en el taller de escritura creativa-me lo cuenta como si escribir fuese el acto más banal de la Tierra- para él es un pasatiempo. Mis manos han dejado de sudar. ¿Y tú a qué te dedicas?
-Toco el arpa en la filarmónica de Viena.
Se ríe durante unos segundos, luego vuelve con naturalidad a su pose de estudiada indiferencia.
-No está mal….la broma, disculpa tengo que ir al baño.
Aprovecho ahora para sacar un frasquito y verter disimuladamente un líquido sobre una de las tazas.
Al poco rato regresa, emite un suave suspiro de mujercita y finge escucharme con atención,.
-Escúchame Pedro, voy a proponerte algo diferente….seguro que te gustará.
-¿El qué?
Una de las tazas tiene veneno, indetectable en una autopsia-mientras lo digo situó las tazas en el medio de la mesa, los platillos tiemblan, gotas de café se escurren. Si quieres puedes marcharte ahora.
Durante unos minutos se lo piensa, su expresión ha cambiado, la avidez se dibuja en su cara.
-Acepto.
Él escoge primero, antes de beber le interrumpo.
-Los dos a la vez.
Él asiente con la cabeza.
Bebemos. Él suda, yo no, estoy muy sereno.
 Una gota de sudor baja lentamente por el rostro de Pedro, cruza su nariz, luego baja por el mentón y se disuelve en su cuello, ya han pasado cinco minutos, mi respiración se hace más y más pesada, puedo sentir como se apaga mi corazón, puedo escuchar como pelea por bombear,bunbun, bun….
Mis párpados se cierran pesan demasiado, me muero, es el fin. Antes de caerme al suelo sonrío, , he conseguido con mi muerte crear la mejor literatura, mi obra maestra.






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